Reflexión sobre el bloqueo político actual

Vivimos en un bloqueo político como nunca ha tenido el país. Llevamos ya sin gobierno estable más de dos años. Y en las dos últimas elecciones que hemos tenido este año se ha visto totalmente claro. Pero el bloqueo político actual, ¿es algo nuevo? Yo creo que no. Llevamos con este bloqueo los 41 años de democracia que hemos vivido. Antes, cuando había bipartidismo, cuando el partido ganador no conseguía una mayoría absoluta tenía que pactar con los nacionalistas para poder forma gobierno estable. Esta situación no sería mala si no fuera porque esos partidos nacionalistas solo miraban por los intereses de unos pocos, sobrerrepresentados en escaños por su número de votos. Representaban un porcentaje muy pequeño del electorado, pero los beneficios que conseguían por el apoyo prestado se han visto, desde la perspectiva que nos da el tiempo, que no eran más que una fuente de conflictos entre comunidades por las ventajas conseguidas para unas pocas a costa de reducir servicios en las otras.

En la situación actual, donde ya no hay bipartidismo sino 4 o 5 partidos constitucionalistas, la división del voto reduce los escaños obtenidos y es imposible formar gobierno sin esos pequeños partidos nacionalistas. Estamos hablando de partidos con 2.5 millones de votos entre todos (6 si incluimos a Podemos y a Mas país) frente a los 24 millones de votos válidos, y frente a 34 millones de personas en el censo.

Ante esta situación solo hay dos escenarios posibles para no depender de los partidos nacionalistas. La primera solución sería la llamada gran coalición, un gobierno PP/PSOE que mire por los intereses generales, junto con la ayuda de C’s. Está más que visto, salvo sorpresa, que ese pacto no es viable con los políticos actuales, que piensan más que nada en su nicho de votantes y de poder.

En ese caso solo nos queda la otra solución, que es cambiar las normas para que ese escenario no se produzca. Y no me refiero solo al cambio electoral, ese mantra tan repetido como vacío, desde tiempos de Anguita por el partido que más escaños perdía en las elecciones. Me refiero a un cambio de sistema que abarque la ley electoral y la reforma del senado. Es necesario reformar la ley electoral para que los representantes del congreso se ajusten más a los votos que representan, y que no estén tan marcados por las circunscripciones electorales. Y a la vez, hay que reformar el senado para que sea la cámara de representación de las comunidades autónomas. Se trata de reordenar, de mejorar el sistema actual. Sacar el debate autonómico del congreso y tratar allí los temas nacionales, y en el senado los temas autonómicos. Y en función de las competencias que se le dé a este último, hacer más de contrapeso o menos del parlamento. Es una modificación para avanzar hacia un modelo federal, aunque habría que limitar el poder del senado porque no somos un sistema federal y las comunidades no pueden llegar a frenar los intereses nacionales.

Creo que UPyD debe formar un grupo de trabajo y contar con la ayuda de expertos para realizar un proyecto de reforma del sistema para no dejar flecos sueltos. Si se dan unas terceras elecciones, o si el gobierno cae por no poder realizar sus funciones, el partido debería liderar esa bandera del cambio. Creo que el partido tiene fuerza suficiente por historia, nombre y capacidad mediática para lanzar ese debate a la sociedad. Si convoca una rueda de prensa para anunciar que, dada la situación actual de bloqueo, es de máxima urgencia realizar cambios en el sistema para mejorarlo, y se presenta un proyecto de sistema trabajado y completo, volveríamos al tablero político. Además, un golpe de efecto sería decir que nos presentaríamos a las elecciones solo con ese punto en el programa. Que renunciamos al resto debido a la importancia del momento. Y una vez realizados los cambios, se volverían a realizar elecciones con el nuevo sistema. Y el segundo golpe de efecto sería convocar al resto de partidos constitucionalistas a unirse a nosotros en una candidatura única para conseguir los escaños suficientes para poder llevar la reforma constitucional a cabo.

En ese escenario, está claro que no se trata de una simple reforma de la ley electoral, como me dijo Cristiano en el turno de réplica en el congreso extraordinario del partido, y que tampoco habría que convencer al PP y al PSOE de nada, porque sería la propia sociedad la que les exigiría posicionarse. El PP tendría difícil explicar por qué no se uniría a esa lista después de promover el pacto España Suma. C’s creo que también debería sumarse, e incluso VOX, si es que no piensa que le pueda ir mejor yendo solo. Aún así, creo que habría bastantes opciones de poder llegar a crear una coalición y llegar a realizar los cambios. Y en el supuesto de que no se consiga, creo que el partido habría conseguido recuperar protagonismo en el escenario político actual.

Creo que la situación se puede vender como una mejora del sistema en la que todas las comunidades autónomas ganarán con el cambio. Porque con el sistema actual solo ganan las que pueden presionar y se quedan siempre fuera las mismas: Extremadura, Murcia, las Castillas, etc…pero con la modificación del senado estarían representadas todas por igual, y con más fuerza.

Por todas estas razones creo que el partido debería ponerse manos a la obra con este tema. Además, es un punto de trabajo importante en e

Reflexiones tras el congreso extraordinario

El sábado estuve en el congreso extraordinario de UPyD. Iba con alguna idea que quería compartir para intentar recuperar cierto protagonismo político y, quizá, ayudar a salir del bloqueo que tenemos en el país. Pero me encontré con un partido más preocupado por cuestiones internas que externas.

He seguido al partido desde hace mucho tiempo, desde que estaba Rosa sola en el congreso, pero mi primer acercamiento al partido fue el año pasado, a final de año. Me acerqué a una reunión en la sede del consejo de la comunidad de Madrid. Me encontré con que había habido problemas con el consejo local de Madrid. En esta ocasión, siendo un partido tan pequeño como es, se presentaban tres candidaturas distintas a las elecciones al nuevo consejo de dirección, el órgano que dirige el partido. La de Cristiano, actual portavoz, una segunda de Carmen, la que podríamos llamar la oposición y la de Juan Manuel, el último en llegar desde Andalucía que también contaba con cierto apoyo.

Tras cerrarse el periodo de votación la candidatura ganadora fue al de Cristiano. Pero con solo un voto de diferencia sobre la segunda candidatura, y unos 40 sobre la tercera. Suficiente para ganar y para felicitarle por conseguir renovar el cargo en un ambiente tan dividido. Creo que el propio Cristiano ha sido el primero en reconocer los fallos cometidos estos años anteriores, y se demuestra en que el equipo que le acompaña en la candidatura es totalmente nuevo. Como vencedor, le corresponde formar el consejo con su nuevo equipo y darle un voto de confianza para dejarle demostrar que ha escuchado al resto de compañeros. Y a las otras candidaturas, y al resto de los afiliados, nos corresponde ponernos a su lado y apoyar realizando críticas constructivas y sosegadas para intentar limar asperezas.

Creo que no será fácil. El sábado vi más diferencias personales de las que se decían que había. Aunque Cristiano decía que tenía la mano tendida, tiene nuevo equipo y es normal que el consejo lo forme con él. No me parece mal que se incluya a las otras candidaturas en los grupos de trabajo. Creo que UPyD es un partido muy sentimental para los que todavía pertenecemos a él por el buen recuerdo que tenemos de lo que se hizo. Y algunas cosas han tocado esos sentimientos, y como comentaba en el anterior post, cuando lo que nos mueve son los sentimientos y no la razón podemos perder un poco la mesura. No he estado dentro del partido, pero por las palabras de los compañeros ha habido bastantes problemas internos en cuanto a gestión en el partido. Es cierto que creo que para solucionar algunos hace falta músculo, gente, y en UPyD cada vez hay menos, pero seguro que se pueden hacer las cosas mejor.

También comentaba que en todo grupo humano surgen diferencias, y que es probable que al ser insignificantes a nivel político y no tener algún objetivo externo que nos una, nos fijemos más en los detalles internos y se magnifiquen problemas que puede que no lo sean tanto. Por eso también pienso que sería bueno fijarnos algún objetivo externo, para intentar buscar una meta común que ayude a la gente a distanciarse un poco de los problemas internos. Realicé una propuesta, la que llevaba en un principio, que me dedicaré a extenderla en un siguiente post, porque no pude extenderme mucho y no quedó clara.

Como punto final pienso que va a ser muy difícil que se consiga remar juntos por lo que pude presenciar. Pero espero que las dos partes, o tres, porque algún encontronazo cruzado presencié, puedan aplacar los ánimos y mirar por un objetivo común, como es el partido.

Reflexiones sobre el futuro de UPyD

A quien pueda interesar, me gustaría compartir alguna reflexión sobre el presente y futuro del partido con el ánimo de crear debate ante el consejo político del día 30 de este mes.

    Durante estos tres últimos años el partido ha estado en coma, no ha dado señales de vida. Los pocos que hemos notado algo hemos sido los interesados por el partido y seguimos sus noticias por las redes sociales. Algún mensaje de Cristiano en temas irrelevantes y poco más. El apoyo a la manifestación de Colón, como partido constitucionalista y nacional que es UPyD y nada más.

    En el último año, con las elecciones y el bagaje del partido, totalmente desaparecido de la escena política, teníamos pocas opciones, o ninguna, de conseguir algo de representación. Con ese panorama, no me pareció mal que Pagazaurtundúa fuera en la lista de C’s a las europeas. Se merece seguir trabajando, y bajo las siglas de UPyD. Y Europa también la necesita. Además, en temas europeos, mucho más generales, sí podemos tener líneas en común con C’s.

Lo que no tiene ningún sentido es ir en las listas de C’s, aunque sea como independientes, en las elecciones generales. Primero, y más importante, por la distancia ideológica del partido con el actual C’s. Nunca han sido tan distantes. Segundo, por el daño tremendo a la marca, al realizar algo que no se entiende y que se vio en las redes sociales, donde el partido fue Trending topic con dos hashtags durante todo el día, y no para bien, precisamente. Y tercero, porque se veía que C’s estaba cayendo. Aunque al final la caída fue mayor de lo que la gente esperaba, era subirse a un barco hundiéndose.

    El partido necesita un cambio. Un cambio de líder y un cambio de estrategia. El partido necesita volver a sus orígenes, mirarse y volver a ser un partido de ideas frescas y cambios que necesita el país. Pero creo que no es momento para hacer política al uso, normal. También debemos mirar al exterior y analizar no sólo nuestras bases fundamentales, sino reflexionar qué pasó en el ocaso del partido, en 2015, y toda la trayectoria que nos llevó allí.

    El partido nunca lo tuvo fácil. En su primer momento no había tantos partidos, estaba instaurado el bipartidismo. Y si consiguió abrir brecha fue gracias a Rosa Díez, tanto por su discurso, como por su fama. Sin el apoyo de los medios, algo que el partido nunca ha tenido, solo puedes llegar a la gente a través de un líder, una persona con carisma. Aun así, si no goza ya de una masa social que le siga y que haga de altavoz de sus actos, el mensaje no es capaza de llegar a nadie, se pierde. También se pude llegar a la gente con el discurso, y en aquel momento inicial del partido se juntaron las dos cosas: discurso valiente y rompedor y una líder. Aun así, costó mucho entrar. Primero con un solo escaño y cuatro años más tarde de buen trabajo, subimos a 5. Todo un logro para aquella época, aunque hoy parezca cosa fácil. Pero incluso con ese buen trabajo habían pasado ya 8 años. Dos legislaturas, y aunque las perspectivas que se iban palpando durante la legislatura preveían unos buenos números, estaban lejísimos de convertirnos en un partido influyente.

   Por eso creo que volver hoy en día a esos orígenes, a esa misma forma de hacer política, es un error. Hoy en día la gente ya tiene una idea de UPyD. Ya es un partido conocido y «etiquetado». Como dicen, «no se puede cruzar el mismo río dos veces». Ya no tenemos el factor sorpresa del discurso valiente y diferente. Y hay que reconocer que tampoco tenemos un líder en el partido. Nadie que pueda hacer llegar el mensaje, carismático y que ya tenga una masa social detrás de él. Por mucho que tengamos un ideario muy bueno y completamente vigente, creo que haciendo una política normal con un programa al estilo clásico, no llegaremos a ningún sitio.

   Por lo dicho anteriormente, creo que el partido necesita hacer algo realmente distinto. Algo valiente, revolucionario y con discurso político. Y tiene que hacerlo el partido, para no depender de los medios en que ese mensaje llegue, porque ya sabemos que no vamos a tener esa ayuda. El mensaje tiene que partir de las redes sociales y aprovechando el nombre del partido (lo que queda de él) y el discurso, se extienda como mensaje necesario y avalado por la confianza que el partido dejó en la gente. Mi propuesta es la congelación del programa. Pararlo. Presentarnos a las elecciones generales sin el programa actual. Renunciar a él a costa de una urgencia, como es la situación política actual.  ¿Qué otro partido ha rechazado su programa para quedarse con un único punto, uno que eclipse de tal forma el resto del programa que haga que carezca de importancia, hasta el punto de retirarlo?

UPyD y la gran coalición

    La situación política actual es de extrema gravedad. Hemos vuelto al bipartidismo PP/PSOE, pero agravado por los extremos de PODEMOS y VOX. El centro ha desaparecido del espectro político, nadie lo defiende. Estamos en un círculo centrípeto donde a cada paso que se da las posiciones son más alejadas del centro. Y todo por el voto del miedo, el voto a que no salga el otro y realice sus proyectos. Nos estamos alejando del voto racional para adentrarnos, cada vez más, en el voto sentimental. Considero esto de una gravedad que no hay que dejar pasar. Y creo que la mayoría de la gente comparte esta visión, y por eso se está hablando de esa gran coalición PP/PSOE, y C’s que anda por ahí.

    El problema es que esa gran coalición no se va a dar nunca porque debe nacer con el objetivo de realizar profundos cambios en el sistema. Y esos cambios necesarios son los que, precisamente, han montado esos partidos para beneficiarse. Separación de poderes, delegación de competencias (educación, sanidad, etc…), territorio y autonomías, ley electoral, estructura de estado, etc… Hacen falta cambios de calado en el sistema, una verdadera limpieza y revolución. Y los políticos actuales han demostrado ser parte del problema. Por eso, mi propuesta al nuevo equipo que lidere UPyD es que el partido discurra a las próximas elecciones generales con el único punto en el programa de representar esa gran coalición: respetando lo bueno que tiene la constitución, aprovecharla para desmontar la perversión del sistema que han montado los partidos políticos tradicionales (PP y PSOE). Y que los partidos que vinieron a hacerlo han demostrado que han venido a por su parte del pastel: ya ninguno de los dos (C’s y PODEMOS) plantea cambios en el sistema, solo integrarse en él para beneficiarse.

    Y lo más importante para el partido es que esto que propongo no supone ninguna renuncia al ideario del partido. Es más, está en la base de su creación. Como dijo Rosa Díez en el debate del estado de la nación de 2013: «…es preciso refundar el estado, refundar el estado si queremos garantizar la libertad y la igualdad de todos los españoles…solo si resolvemos la crisis política podremos enfrentarnos con éxito a las otras crisis. Refundar el estado requiere promover un estado de reformas de la constitución, que habrá de acometerse disolviendo las cámaras y abriendo un proceso constituyente. Una fórmula jurídica, prevista en nuestra constitución, que tiene por objeto dar respuesta a una exigencia política que no es otra que definir un estado fuerte, un estado viable y sostenible, con la dimensión y el presupuesto necesario para dar soluciones a los problemas de los ciudadanos». Estoy profundamente convencido de que ninguno de los partidos actuales va a llevar a cabo, ni a intentarlo si quiera, las reformas necesarias para garantizar la estabilidad de la nación. Además, creo que UPyD es el partido necesario para hacerlas. Porque demostró con sus hechos cuando tuvo oportunidad, cuando estuvo en el congreso, que su objetivo fue ese, el de cambiar el sistema para garantizar la igualdad de todos los españoles, reformas constitucionales mediante. Y eso pasa por garantizar primero la nación.

    Una de las razones de ir con ese punto único en el programa es el de unir a la gente en un frente común. Habría que dejar completamente al margen el resto de los temas políticos, porque por cada asunto con el que te identifiques, dividirás a la gente y perderás votantes. Solo con un único punto se podrá aglutinar el voto de todo el mundo que piensa que es necesario un profundo cambio del sistema. Y una cifra a tener en cuenta en este objetivo son las abstenciones. Suponen un 30 % del censo, 10 millones y medio de personas. Lo que tiene la abstención es que no se puede saber cuánta gente lo ha hecho por desafección política, pero seguro que muchas personas se sienten identificadas y podrían ser votantes y darles voz en el sistema actual.

Me gustaría extenderme en cómo desarrollar las propuestas, estrategias de marketing y demás temas, pero creo que como reflexión para un comienzo de debate ya es bastante extenso y da lugar a entender mis ideas.

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